AMIGOS SOLAMENTE AMIGOS Y NADA MÁS

EM

¿Recuerdas el olor a whisky mezclado con tabaco barato y Donna Karan? Manzana verde por cierto; Para serte sincera yo no lo recuerdo bien, tampoco recuerdo tu aroma, ni tu esencia. No, no estaba esperando que me dijeras que si. Ni siquiera espero que me leas, no espero , no espero ya nada de ti…

Prendí un cigarro, uno más, ¿cuantos fumamos juntos?, no tengo idea, seguramente han de haber sido unas 160 cajetillas, y tienes que considerar que yo casi no fumo si no hay alcohol de por medio, tal vez nervios, un examen en puerta, un café delicioso, o escribiendo estas estúpidas lineas.

Me quedé un rato acostada, con los ojos abiertos , impregnándome de olor a tabaco, sintiendo el humo en la garganta, exhalando, no, esta vez ya no miraba el celular para ver si me habías escrito algo, que tiempos aquellos donde un mensaje tuyo me cambiaba el día por completo, aveces solo escribías «Estamos en la lunita, vienes?» yo por supuesto siempre decía «si» y andábamos por ahí de lado en lado, de casa en casa, de bar en bar, viviendo al día, viviendo sin pensar tanto, creo que eso es justamente lo que amaba de pasar el tiempo a tu lado, no había mañana, no había un después, solo fluíamos y se iba una historia mas con cada atardecer, un recuerdo más, anécdotas, risas, apodos, siempre estábamos inventando locuras, que días…nunca me pasó por la cabeza que acabarían tan rápido, que nuestro final estaba mas cerca de lo que imaginamos…

Sabes que te quería, yo se que me querías , pero tu forma de querer no era mi forma, por eso nunca formalizamos nada, aún así no podrás ocultar que había algo, yo exigía tanto, tu no podías dármelo ,ni siquiera creo que fuera tan exigente, una taza de café era algo ridículo, invitarte a una conferencia de un libro era muy aburrido para ti, y nunca nos dimos la oportunidad de vernos afuera de los tragos, a no ser que me invitaras a comer a tu casa y viéramos películas comparando a los personajes con nuestro circulo de conocidos y reírnos de cada ejemplo absurdo que poníamos. No, no pasaba nada, aveces ni besos había, solo nos reíamos y nos mirábamos con ganas de decirnos «te quiero» pero nuestra forma de ser y el tiempo no lo permitían.

Tu forma de querer no era mi forma y mi forma de decir te quiero era siendo tu amiga.

Una vez te marqué, yo estaba por ahí dando la vuelta, ya llevaba mucha cerveza en el corazón y te dije:

– ¡Quiero verte, quiero decirte algo!, tu me dijiste que fuera a tu casa, me estacione afuera , bajaste a abrirme la puerta y me dijiste: ¿Que estas haciendo tomando un martes?», Te dije: – Me hiciste falta compañero.

Recuerdo que te sentías mal, tu nunca lo creíste y a ti te daba risa pero ese Reiki que te dí funciona, esa vez funcionó, me preguntaste que que te iba a decir, y como estúpida te dije que nada, que solo quería verte y ya, no me atrevía a decirte que no era lo mismo tomar sin ti,por que en cada sitio al que iba te buscaba o estaba atenta al celular esperando que me hablaras, no me atrevía a decirte que me estaba enamorando, no me atrevía a decirte absolutamente nada, tu y yo ya eramos tan amigos que cualquier movimiento en falso podría echar a perder lo poco o mucho que teníamos, recordé ese día porque ese día estuve a nada de cambiar la historia, así fueron muchos los días que estuvimos a nada de ser algo y no lo fuimos.

¿Que si te lloré? Si, confieso que muchas veces te llore, deseaba que tomaras la iniciativa pero a la vez no quería porque lo que teníamos era perfecto, realmente era perfecto, aunque nunca fuera completo.

Los días pasaron y cada vez estábamos más cerca, cuando ya estaba a punto de confesarte algo, me mandabas un mensaje diciendo que la niña que en ese entonces te gustaba te escribió y yo te contestaba que a mi también me había escrito aquel que me gustaba, aveces era cierto, aveces no, pero no quería quedar como una tonta, entonces nos volvíamos a alejar en secreto, aunque estuviéramos a dos metros, teníamos que empezar de nuevo, me dolía el no poder tener algo más contigo, si, si me dolía, pero también me gustaba, creía que lo de nosotros a medias era mas verdadero que lo de muchas relaciones completas que se estancan en la rutina.

Aveces de juego me decías, si no nos casamos antes de los 30 nos casaremos tu y yo, y yo solo me reía y te decía «faltan 8 años» hay que divertirnos…

El cigarro se ha consumido, subí el volumen e inició la canción de Noches Reversibles de Love of Lesbian.